Sales de casa. Es día de compras. Ya sea de comida para casa o ropa para ti. Vamos a suponer que no has planificado el menú semanal o que no sabes realmente qué necesitas de ropa. Hoy no entraremos en este tema.

Entras en un par de tiendas o tres, y pagas con tarjeta. Estamos a principios de mes y tienes dinero en la cuenta. Hasta aquí todo bien.

Pasa una semana, dos y tres y se repite de nuevo la misma situación. Pero hoy ya sabes que tienes que llenar tu carro con ofertas y comprar lo mínimo e imprescindible, porque tu tarjeta echa humo y te queda muy poco dinero para llegar a fin de mes. Además, mañana tienes una comida con unos amigos en un restaurante y quieres ir sí o sí.

Vale, sí. He querido exagerar un poco el tema para llamar tu atención. Quizás a ti no te pasa, o te ha pasado pocas veces, pero a mucha otra gente sí. Y quería ser un poco extremista para introducir el tema de la gestión de tu presupuesto, para ‘controlar’ tus compras y comprar menos y mejor.

La organización y la planificación son claves, para cualquier paso que quieras dar en tu camino hacia la sostenibilidad. Y la gestión de tu presupuesto es uno de ellos.

Gestionar bien tu presupuesto para evitar o controlar mejor las compras compulsivasy escoger el mejor método de pago que se adapte a tus circunstancias, son dos de las claves principales.

Así que vamos a empezar por el principio.

El problema en el que me enfoco en este post, no es si hoy has comprado de más o de menos, sino en proyectarte. Porque muchas veces, vivimos el momento con las compras y compramos impulsivamente sin pensar si realmente lo necesitamos o podremos pagarlo, o incluso si nos estamos ‘comiendo’ los ahorros para el próximo viaje que estamos organizando.

Para no caer en la tentación y seguir con nuestros sueños, ya sea un viaje, una casa fuera de la ciudad o trabajar menos, debemos empezar por conocer nuestro presupuesto personal o familiar y tener claras las cantidades que debemos destinar a cada partida, para conseguir nuestro objetivo.

A menudo compramos y consumimos más de lo que necesitamosy de lo que podemos pagar, ya sea de comida, de ropa, de tecnología… y saber lo que nos podemos gastar en cada partida, es un buen truco para no gastar más de lo que tenemos y no llevarnos un susto a fin de mes.

La sostenibilidad incluye tres aspectos: el social, el ambiental y el económico. Y es cuando los tres están en equilibrio, que podemos llegar a experimentarla al 100%.

No podemos ser sostenibles, si nuestro armario es 100% sostenible, pero nuestra cuenta bancaria está a zero. Eso sólo nos generará un estrés innecesario que no nos lleva a ninguna parte.

Aprender a gestionar tu presupuesto, al principio te requerirá más tiempo, pero una vez lo tengas por la mano, te resultará muy fácil gestionar tu dinero en tu día a día.

  • Empieza por identificar tus ingresos y gastos mensuales, incluyendo tu sueldo y otros ingresos que puedas tener.
  • Luego sigue por los gastos, en los que debes contemplar: gastos del hogar (alquiler o hipoteca, gastos de la comunidad, electricidad, agua, luz, etc), alimentación, transportes, hijos, salud, seguros, financiación, ropa y belleza, ocio, ahorro y otros gastos varios.
  • Hazlo para los últimos 3 meses y restando los ingresos de los gastos de cada mes, obtendrás un saldo mensual. Es posible que te lleves alguna sorpresa con alguna de las partidas. ¡A todos nos pasa!
  • A partir de aquí, podrás empezar a tomar decisiones sobre las partidas que crees que puedes reducir, para dedicar ese dinero a otras, o incluso para conseguir antes el sueño del que te hablaba más arriba.

Una vida más sostenible se consigue a base de pequeños objetivos, que podemos ir realizando poco a poco. Y ser sostenible económicamente, es más fácil siguiendo este esquema. 

Pero no todo acaba aquí!

Existen muchos motivos que nos hacen comprar. Los hay de tipo psicológico, partiendo de una explicación científica, que explicado de forma simple dice, que en nuestro cerebro la zona que corresponde al valor que otorgamos a un producto está cerca de la parte que corresponde a las emociones.  La proximidad de estas dos zonas produciría una confusión y reduciría nuestra capacidad para emitir un juicio imparcial entre valor económico y simple deseo. *

La sociedad consumista en la que vivimos, nos lleva a pensar que consumir ciertas cosas nos van a proporcionar más felicidad. La decisión debería ser nuestra y no deberíamos dejarnos llevar por placeres fugaces, sino apostar por lo que realmente queremos y nos hace realmente felices.

Cómo pagamos nuestras compras, también es un aspecto importante que no podemos obviar.

Según Valérie Halfon, autora del libro ‘La terapia del Slow Shopping,’ las compras con tarjetas de crédito son unas de las principales causas de las compras compulsivas. Hace unos días hice una encuesta en Instagram Stories y verificamos esta teoría. Un 64% de mis seguidores respondieron que les pasa a menudo y el otro 36% no estaban de acuerdo.

Por otro lado, pregunté cómo acostumbran a pagar sus compras y el 86% respondieron que pagan con tarjeta.

El investigador en neuroeconomía George Loewenstein, ha demostrado que la tarjeta de crédito anestesia el dolor de pagar. Cuando se paga un producto con tarjeta, nos centramos en las ventajas y los beneficios que ese producto va a beneficiarnos, mientras que si se paga en metálico, nos fijamos más en los precios y los costes.

Recibí varios comentarios sobre este tema y os cuento aquí mis conclusiones.

  • La mayoría tenemos más de una tarjeta, cuando con una tendríamos suficiente y controlaríamos mejor nuestros gastos.
  • Una seguidora me comentó que prefiere pagar con tarjeta, porque así controla mejor sus gastos. Pero como ella misma me decía, los controlaba a posteriori y esto nos desmontaría toda la teoría. Como se dice mucho en el campo de la sostenibilidad, es mejor prevenir que curar. Así que si te encuentras en esta situación, yo te recomendaría saber con anterioridad lo que te puedes gastar en cada partida y lo que no.
  • En casa somos de pagar más en efectivo, porque así nos aseguramos que no sobrepasamos nuestro presupuesto. Si te sirve de ejemplo, te cuento cómo lo hacemos. Sacamos una vez a la semana el presupuesto que tenemos para comprar comida y los gastos varios. Y si nos sobra algo, que no siempre lo conseguimos, lo destinamos al presupuesto de ocio familiar, de ropa para los niños o de ahorro, cuando todo lo demás ya lo tenemos cubierto.
  • Otro aspecto interesante a tener en cuenta si pagas con tarjeta, es priorizar siempre la tarjeta de débito antes que la de crédito. El pago aplazado, con dinero que no tenemos, trae muchas sorpresas y en cambio, con una tarjeta de débito podrás controlar tus gastos de inmediato.
  • Y si te cuesta encontrar cajeros, como también me comentó una seguidora que paga con tarjeta y no acostumbra a hacer compras compulsivas, lo ideal sería organizarte también para sacar el dinero del banco una vez por semana o cada quince días, por ejemplo.

Como ves, el camino hacia la sostenibilidad no es un camino fácil. Consiste en un conjunto de cambios de hábitos que te llevarán a reducir el consumo por un lado, consumir productos sostenibles por otro y en aprender a gestionar también tu presupuesto de forma sostenible. 

En definitiva, lo que quería transmitirte en este post, es que si aprendes a gestionar tu presupuesto, puedes llegar a consumir mejorpara vivir más feliz. Y todo este proceso, seguramente te llevará a consumir menos. Así que sí o sí, saldrás ganando. 

¿Te atreves a probarlo? Si te surgen dudas te espero en los comentarios.