Paseando por los parques de nuestros pueblos y ciudades de te vas dando cuenta, si te fijas un poco, de la influencia de las modas en el vestir de los nuestros bebés, niños y niñas. Casi sin darnos cuenta, de un tiempo a esta parte, se nos ofrece cada vez más ropa infantil muy parecida a la que podemos comprar en tiendas para hombre y mujer.  Ropa infantil en la que predominar formas y materiales que, desde nuestro punto de vista, no son los más apropiados para permitir la libertad de movimientos que los niños y niñas necesitan.

Fíjemonos en la última moda de poner pantalones jeans ajustados a los bebés y niños. ¿Nos paramos a pensar si esa ropa es adecuada para la comodidad del bebé o nos fijamos más en lo chic y cool que va a parecer?

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Ejemplo de jeans incómodos para un bebé

Los niños necesitan descubrir sus posibilidades y el mundo con sus propios medios y para ello necesitan tener la oportunidad de trepar, arrastrarse, subir, bajar, escalar… y no existe nada más incómodo que ropa que le produzca tiranteces y le impida desarrollar esos movimientos.

Puede parecer muy divertido vestirse igual que mamá o papá pero deberíamos tener muy en cuenta si el estilo que queremos marcar en nustros hijos es adecuado para su edad y si no lo estamos adultizando. Veamos otro ejemplo del concepto que cada vez más nos intentan imponer las grandes multinacionales:

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Podríamos mirar hacia otro lado y pensar que eso no afecta al desarrollo del bebé o el niño, pero entonces estaríamos muy equivocados ya que sin querer les estamos enviado señales y estímulos de como queremos que sea su comportamiento. Lo mismo decimos si hablamos de medios digitales. Hoy los niños están expuestos a una televisión que les muestra escenas de violencia en horario infantil o niños y niñas en concursos, por tener sólo unos minutos de fama. Y todo ello presionados por sus padres.

Estamos viviendo cambios constantes y muy rápidos, en los medios, la cultura pero también desde la perspectiva del ciclo vital del niño. El niño crece y madura de acuerdo con la relación que tenga con sus padres, hermanos, sociedad y escuela pero también se ve influenciado por la moda, la televisión, internet, telefonía etc y es labor de los padres saber encauzar tal magnitud de información y conceptos nuevos para que le lleguen los más adecuados a su etapa evolutiva.

Los niños deben ser niños y comportarse como tales, debemos tener como adultos una actitud de cuidado, ser nosotros los que les proporcionemos las herramientas , vestimenta, juegos, televisión etc, más adecuada a su edad. Eso no quiere decir tener una actitud restrictiva o anticuada de querer “ocultar” la violencia y la sexualdidad, sino establecer mediante un criterio adulto lo que debe llevar o hacer y dar oportunidad de observar otros valores de la sociedad como la cooperación, solidaridad y respeto. Y para eso solo hace falta un poco de sentido común y no dejarnos llevar por lo que las marcas nos intentan imponer.

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Alonso Mateo, el niño modelo que “triunfa” en Instagram.

¿Qué podemos hacer?

Según afirma el escritor Luis María Pescetti, debemos hacer frente a la adultización de los niños mediante herramientas como el cuento, la literatura, la reflexión sobre lo que ven y oyen de los medios para inculcar un espíritu críitico y ciertos valores. De esa manera podremos llegar a la ingenuidad que conserva cada niño y niña en el fondo y que cada vez se intenta que desaparezca de manera más temprana.

También como padres debemos tomar consciencia de que aunque estamos inmersos en una sociedad consumista, no por ello debemos ser esclavos de sus dictámenes. No porque las marcas nos digan lo que debemos llevar, tenemos que hacerles caso sin pensar en sus consecuencias.

Dejemos entonces que los niños se puedan desarrollar mediante juegos infantiles, descubriendo, analizando, mirando, refelxionando. Dejemos que los niños sean niños todos los años que sean necesarios y démosles las herramientas que sean necesarias en cada etapa, no queriendo que crezcan demasiado rápido. Ya habrá tiempo para que sean adultos y se enfrenten  a la realidad del mundo actual. Porque si dejamos que las marcas nos impongan un estilo adulto, eso nos estará definiendo como sociedad, definirá nuestros valores y estrá definiendo también en  parte el futuro de nuestros hijos.

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