Desde Biobuu defendemos volver a un tipo de vida más lento, slow y tenemos nuestras razones muy claras porque hemos vivido otra realidad.

Cuando era niño mi madre siempre estaba en casa. Nos despertaba por la mañana, nos vestía con alguna de las tres mudas que teníamos para toda la semana, preparaba el desayuno, hacía la comida, la cena, tenía tiempo para ir a comprar a los pequeños comercios de barrio. El pollo en la pollería, el pan en la panadería y la verdura en el mercado.

Hace 30 años se podía vivir con un solo sueldo, lo cual significaba que la persona que estaba en casa, tenía tiempo de cuidar y dar lo mejor a los hijos, seleccionando cuidadosamente su alimentación. Y aunque no teníamos todos los caprichos que como niño pudíesemos desear, ahora nos damos cuenta de que esa manera de vivir más frugal, nos dio unos valores  que ahora apreciamos mucho. Vivíamos libres, sin preocupaciones sabiendo que podíamos contar con nuestra madre en cualquier momento del día.

Esa manera de vivir y comprar repartía la riqueza entre los pequeños comercios. Si era bueno…¿Que ha pasado para llegar hasta la situación actual, en la que la gente casi se ve obligada a comprar en los supermercados, productos de bajo precio y por lo tanto de baja calidad? ¿que ha pasado para que cada día se cierren más y más pequeños comercios por falta de clientes?

Desde nuestro punto de vista, la publicidad en TV ha tenido mucho que ver en este cambio a peor porque nos ha creado necesidades en nuestra lista de compra. Se empezaban a comprar cosas innecesarias, solo por el mero hecho de probar algo nuevo, comprobar esos prometidos beneficios en la salud, o evitar las quejas de los niños a la hora de la comida o la merienda.

Cuando la mujer se incorporó al mercado laboral la cosa empeoró (ojo, que nosotros defendemos que trabaje quien quiera o quien pueda, aquí estamos debatiendo otro aspecto de la vida) ya que las madres ya no estaban en casa y empezaron a no tener tiempo para ir a comprar cada producto en el comercio especializado. Vino el boom de los supermercados dónde se encontraba de todo y la compra era mucho más rápida y cómoda.

Pero el tema aún fue peor porque como las madres además de trabajar, tenían que cuidar de la casa y los niños (por suerte cada vez estos trabajos están mas compartidos con el hombre) estaban más cansadas y no podían atender todas las demandas de los pequeños…y la TV ha ido ganando más y más espacio en la vida familiar, para dejar descansar a las madres/padres y para entretener a los niños.

Menos tiempo, más supermercados, menos comercios locales, peor alimentación, más platos precocinados, más plásticos, más desechos, más riqueza acumulada por unos pocos, más trabajo precario, menos dinero, más horas de trabajo, menos tiempo etc.

Miremos nuestras neveras, ¿cuantos productos inútiles o superficiales tenemos ahí dentro? ¿de verdad necesitamos todo eso?

¿Seguimos por este camino o intentamos cambiar? ¿Cómo podemos revertir esta situación? ¿Cómo podemos comer mejor sin gastar más?

Desde Biobuu defendemos parar, ralentizar nuestro ritmo de vida, volver a los orígenes. Defendemos apagar la televisión , volver al comercio tradicional, volver a cocinar platos tradicionales, de los de cuchara, de los que eran sanos, alimentaban y además no eran caros. Defendemos los grupos de consumo y pasar de los supermercados. Defendemos el cooperativismo, la solidaridad entre la gente.  Comprar menos pero de más calidad, en todos los productos, desde la comida hasta la ropa, claro! Buscad una cooperativa de consumo cerca de vuestro domicilio y podréis comprobar la diferencia, eso os llevará a plantearos muchos aspectos de la vida actual, ese será un gran comienzo.

Todo eso requiere un gran esfuerzo, sacrificio y un gran convencimiento, pero por otra parte será un gran ejemplo para nuestros hijos.

En definitiva…¿Fast o Slow? Tú decides.